lunes, 25 de febrero de 2013

RECOMENDACIÓN: "EL ATLAS DE LAS NUBES"


En esta seccón no suelo recomendar novelas, y mucho menos si se trata de best-sellers (que ya tienen su promoción hecha y no necesitan ayuda para llegar al público). Sin embargo, creo que con "El atlas de las nubes" vale la pena hacer una excepción.





Me explico.

Los lectores novicios que se aventuren con la obra y tengan un poco de paciencia (después diré porqué deben tener paciencia), probablemente encontrarán muy original la estructura narrativa, y sin duda esa es una de las grandes bazas de la novela. Los lectores más curtidos, en cambio, constatarán que, a pesar de su maestría (que es innegable), el autor ha usado una fórmula que, aunque poco habitual, no es tan novedosa como pueda parecer a primera vista. Se trata de la misma técnica utilizada en "Las mil y unas noches".

Partiendo de esa premisa, cabe decir que "El atlas de las nubes" está compuesto por 6 relatos, desarrollados unos dentro de los otros, a modo de muñecas rusas, capa a capa, donde uno se va adentrando con cierta etupefacción inicial, que se va convirtiendo en admiración a medida que va saliendo de cada una de ellas hasta contemplar la muñeca al completo, con conocimiento de todos los secretos que se esconden en su interior.  Cada uno de esos relatos podrían leerse de forma independiente, pero es la elegancia de la narrativa del autor, lo que hace que se entrelacen y completen hasta componer una maravillosa y ecléctica novela.

El propio autor nos hace un guiño al respecto, cuando pone, en boca de uno de sus protagonistas, una declaración de intenciones:

"He pasado estas dos semanas en la sala de música, reelaborando los fragmentos de este año para integrarlos en un sexteto para solistas que se solapan: piano, clarinete, chelo, flauta, oboe y violín, cada uno en su clave, escala y tono. En la primera parte, cada solo de ve interrumpido por el siguiente; en la segunda, se retoma cada interrupción, en orden inverso. ¿Idea revolucionaria o efectismo insustancial? No lo sabré hasta que lo termine y para entonces ya será demasiado tarde, pero eso es lo primero en lo que pienso cuando me despierto y lo último antes de dormirme, hasta cuando tengo a J. en la cama. Pero tiene que entenederlo: el artista vive en dos mundos"

No podría expresarlo mejor. ¿Idea revolucionaria? No lo creo ¿Efectismo insustancial? Tampoco. Como este fragmento reza, cada nueva historia interrumpe la anterior, de forma que el suspense gana al lector. Cada instrumento del sexteto es un cuento (o un personaje si se prefiere), y cada historia tiene su propia voz. Las voces, tan distintas, se entrelazan, como en la musica, formando esa pequeña sinfonía que llamamos novela. Porque en el fondo todas las historias son la misma historia.

Otro punto a favor de esta obra es la diversidad de géneros literarios que toca el autor, y además con gran soltura e imaginación, y sin grandes aspacientos literarios. Comencé la lectura  sin saber muy bien donde iba a ir a parar, pues empieza utilizando el género de diario para pasar después  al género epistolar, a un thriller de intriga y acción, a una historia de ciencia ficción futurista, a un disparate divertidísimo y a un relato post-apocaliptico  (sean cuales sean tus preferencias las encontrarás satisfechas) haciendo unas elipsis temporales de siglos. Sin embargo, a medida que vanzas y profundizas en la diversas tramas, comienzas a comprender que tienen un ligero tufillo neo-budista, muy intrigante, que unifica la obra y le da un sentido narrativo bastante estético.

Pero no es una novela frivola. Todo esto le sirve al autor para analizar el alma humana, preocupado ante la evolución a la que nos aboca cualquier sociedad. El ansia de poder, la codicia, la injusticia, la voluntad de dominar y la mansa docilidad que proporciona el ser dominados. La ignorancia del esclavo conforme y el sufrimiento del esclavo consciente, la arrogancia del esclavista, el egoismo que nos ahoga; y también la bondad y la generosidad que son nuestra tabla de salvación como especie.

En palabras de otro personaje:

"Existe una familia de hormigas llamadas Las esclavistas. Estos insectos atacan las colonias de las hormigas comunes, les roban los huevos y se los llevan a su propio hormiguero. Cuando se abren los huevos, las hormigas raptadas se convierten en trabajadores del gran imperio sin sospechar jamás su verdadera condición. A mi entender, Dios creó a esas hormigas como modelo, señor Ewing-.La mirada de Wagstaff tenía el fulgor de las profecías milenarias-. Para quienes sepan verlo."

En fin, espero que mis palabras os decidan a leer lo que creo que es una novela de altura que ya forma parte de mi biblioteca. He preferido no dar detalles de la trama para no estropearos el dulce placer de irla desvelando poco a poco.

Eso sí, es un lectura que precisa de cierta paciencia  (ya dije que volvería sobre el tema de la paciencia) hasta que las piezas empiezan a encajar. Si eres un lector paciente, disfrutarás.

Si no lo eres, mejor escoje otro libro.


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