lunes, 10 de enero de 2011

RELATO 108: "EL ORO DEL RÍN. Parte 1."

Buenas noches, amigos del murciélago.

Empezamos el año con nuevo libro de cuentos, CUATRO CRISIS, como podéis leer en el anterior post.

Pero la labor del murciélago continúa, aportando nuevos cuentos gratuitos para los más pobres.
Eso sí, espero que si os gustan los enviéis a alguien por mail.

El de esta semana es especial para mí, porque Canfranc, el lugar del que hablo, me encanta.
La historia del lugar, claro, es verídica.
Al final de la segunda guerra mundial, por la estación de Canfranc (hasta hace poco una estación abandonada en mitad del pirineo aragonés), desfilaron tropas de la Gestapo y establecieron un cuartel. Desde allí se expolió el oro de los judíos exterminados en campos de concentración, con la intención de sacarlo de Europa hacia destinos americanos.

El lugar, como veis, tiene un fascinante pasado, aunque yo la haya hecho mío. Ficción y realidad se mezclan aquí. Como debe ser.
Pero como todo escritor principiante deberá aprender tarde o temprano, los rigores de la documentación se imponen.
Uno debe investigar un poco hasta hacer suya toda la información de la que dispone, y todo eso antes de ponerse a escribir. Si lo haces al revés, por supuesto, se te verá el plumero.

Espero que los vayáis conociendo y amando un poco a los personajes de este relato, que espero convertir en una novela gráfica en cuanto encuentre al dibujante adecuado.

Allá va:




EL ORO DEL RÍN. Parte 1.



***

Claudia dejó el hotel y caminó hacia el ayuntamiento jugueteando con su alianza. Era aquella una costumbre que no podía quitarse de encima, al igual que no era capaz de quitarse el anillo y dejar desnudo su dedo anular. Aún no. Uno de sus tacones se trabó en un adoquín y trastabilló. Su maletín se abrió al rebotar contra el suelo, y de él escaparon un par de bolígrafos, un bloc de notas y su grabadora. Maldijo en voz baja, recuperó la compostura, y miró a su alrededor, algo avergonzada. Al comprobar que la estrecha calle estaba desierta suspiró aliviada, recogió su material y comprobó que la pequeña grabadora funcionara con normalidad.
— Todo bien— la tranquilizó el aparato, imitando su voz—. Todo está perfecto [...]

***





DESCARGA LA PRIMERA PARTE PINCHANDO AQUÍ:









Nos leemos en breve.

Y no os olvidéis de echarle un ojo a CUATRO CRISIS. No quiero morir pobre.

¡UN CUENTO A LA SEMANA!

3 comentarios:

Gin Hindew 110 dijo...

Acabo de encontrar tu blog por el Foro de litaratura y los cuentos son bastante buenos, nos leemos luego

SERGI ÁLVAREZ dijo...

Muchas gracias, Gin.
Espero que me visites a menudo, y si me dejas link te paso a leer yo.

Un abrazo!

Gin Hindew 110 dijo...

Pues este es mi blog
http://homo-antropos.blogspot.com

pero los cuentos estan en esta etiqueta

http://homo-antropos.blogspot.com/search/label/Cuentos%20y%20Relatos