miércoles, 24 de marzo de 2010

RELATO 82: "EL HOMBRE HONRADO. Parte 2"


Buenas tardes, amigos del murciélago.

Hoy hablaremos del robo.

Robar es algo común, una pulsión inherente al ser humano.
Señaladme, amigos y amigas, a alguien que afirme con rotundidad que jamás ha robado y yo, con la misma rotundidad, exclamaré: "¡MENTIRA!"

El hombre y la mujer desean, y cuando el objeto de sus deseos se presenta cercano y a la vez inaccesible, entonces es cuando la adrenalina se dispara y uno se descubre, con cierta sorpresa, escondiendo unos calcetines rojos en la manga del abrigo, o un queso de cabra, o un reloj con incrustaciones de diamAntes (por poner algunos ejemplos).

El segundo capítulo de "EL HOMBRE HONRADO" trata sobre eso, e iremos profundizando en el tema según avancemos.

De todas formas, y a modo de pequeño debate; ¿qué os parece si contáis vuestras pequeñas experiencias con el robo? Seguro que nos reiremos un rato. Quien desee colaborar que deje su comentario (si puede ser en el Blog). ¡No seáis tacaños, murciélagos!

Un breve resumen para los que no leyeron la primera parte:



EN EL ANTERIOR CAPÍTULO:

Nuestro protagonista, un político rebelde narra como conoció a su mentor, Jonás Salazar, y cómo éste le enseñó las sutilezas y paradojas de la honradez...



Y ahora os dejo con:



EL HOMBRE HONRADO.
Parte 2.



***

Mi relación con el latrocinio había sido más bien escasa hasta entonces. Con ciertas excepciones que quisiera analizar.
Cuando era niño, robaba a mi abuela de vez en cuando. La pobre guardaba como oro en paño una botella de agua mineral vacía donde, siempre que podía, echaba una moneda de cinco duros. No sé porqué usaba una botella de agua mineral en vez de una hucha, supongo que era porque le gustaba ver como el nivel de monedas iba creciendo poco a poco, pero el caso es que usaba esa botella y no una hucha convencional. Yo le mangaba un par de monedas siempre que tenía oportunidad, y luego, con el corazón palpitante de emoción, corría con el tesoro a comprarme alguna chuchería [...]

***





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Espero disfrutéis la lectura. Si es así, enviadle a alguien el relato, por favor.

Nos leemos la semana que viene con un nuevo episodio.

¡UN CUENTO A LA SEMANA!