
viernes, 6 de mayo de 2011
RELATO 116: " PSYCOKILLER HISTORY"

miércoles, 20 de abril de 2011
RELATO 115: EL BRINDIS

miércoles, 25 de agosto de 2010
RELATO 99: "EL ÚLTIMO CUENTO"

jueves, 27 de noviembre de 2008
RELATO 26: "LA PRIMERA VEZ ES LA PEOR"
Una vez más, quería regalaros el relato semanal a principios de semana, y en cambio lo hago a mediados. Sin embargo estoy contento porque estos días he trabajado mucho (me refiero a escribir), y he avanzado en varios proyectos que tenía pendientes, y sobretodo en un relato que hace mucho tiempo que quería escribir y que, por fin, ha sido escrito. Es posible que pronto lo leáis por aquí.
Esta semana tengo para vosotros otro de mis relatos breves de la serie "LA MUERTE EN BREVE".
Una vez, un amigo de nuestro pequeño comité de cuentistas me dijo: "¿te has dado cuenta de que siempre matamos a alguien en nuestras historias?". Así que hice una especie de recuento de cadáveres y ví que, aunque no tenía razón del todo, sí éramos bastante asesinos. Esto nos llevó a enunciar una estúpida regla, medio en broma, medio en serio, para que un relato "molara" más:
Por supuesto, esta teoría es extrapolable al cine y a la televisión. Por supuesto, también, es una teoría totalmente errónea... pero divertida (si tienes un sentido del humor algo retorcido, como era el caso de aquel amigo y de mí mismo). Así que, gracias a esa "teoría divertida" empezamos a escribir sobre temas más bien serios en son de broma. Frivolizar, si queréis decirlo así ¿porqué no? De ahí salieron grandes cosas, porque a veces la inspiración no está sólo en el tema, sino también en las ganas que tengas de prestarte al juego de la escritura.
El tono es importante. El tono nos define como escritores. El tono proporciona matices al lector, y puede suponer la diferencia entre pasar desapercibido o ser recordado. Con el tono se puede jugar, se puede conspirar con y contra el lector, y se le puede engañar (algo que muchas veces agradece de todo corazón). Recordad que la primera regla es NO ABURRIR. Si el tema es aburrido o poco interesante, está en vuestras manos que el lector disfrute de la lectura. En definitiva, no hay tema aburrido en manos de un buen narrador (repito, en manos de un BUEN narrador. No digo que otros no puedan aburrir a los muertos).
Así que, hablando de tono, aquí os dejo un relato meramente lúdico que ilustra mis palabras:
"Mi primer contacto con la muerte me dejó marcado. Tendría yo unos ocho años, y como comprenderán era todo lo impresionable que puede ser un niño de esa edad.
Allí estábamos todos, en silencio, alrededor del cuerpo del difunto. Recuerdo que mi madre lloraba, destrozada por el dolor, y que mis hermanos me miraban beligerantes.
Fue mi padre el primero en hablarme. Pronunció las palabras que se repetirían tantas veces en mis pesadillas infantiles, y que nunca jamás olvidaría. Fue como si escupiera cristales rotos:
“Te dije que le pusieras alpiste”.
DESCARGA EL RELATO COMPLETO CLICKANDO AQUÍ:
Espero que os haya gustado, mis queridos lectores, y que sirva para algo a alguno de los posibles cuenta-historias que siguen a este humilde, pero atractivo, murciélago.
Por favor, si os ha gustado, enviadlo por mail a un amigo. Sólo tenéis que descargarlo en pdf. Será un detalle conmigo y un detalle con vuestro amigo. Los regalos no deberían costar dinero al que los regala.
La semana que viene colgaré, ahora sí que lo prometo, una recomendación de lectura. Ya sabéis que de vez en cuando os recomiendo algún libro de cuentos para que disfrutéis de esos pequeños ratos muertos con una buena lectura.
Y por supuesto, estaré de nuevo con vosotros con...
¡UN CUENTO A LA SEMANA!
lunes, 1 de septiembre de 2008
RELATO 15: "SUICIDA"
Sí, ya está aquí la alegría de la huerta con una relato más de la serie "LA MUERTE EN BREVE".
Esta semana me pongo un pelín más ácido, buscando la sonrisa del lector. Aunque a veces las sonrisas esconden un fondo triste, al igual que las lágrimas pueden ser de alegría. ¿No es cierto?
Ah, la vida está plagada de pequeñas miserias, aunque si lo miramos desde cierta perspectiva yo diría que, más que una tragedia, se trata de una extraña comedia. O quizás una broma, que no por ser cruel, pierde del todo la gracia ¿verdad?
Salvando las distancias (siempre hay casos que me merecen respeto, aunque no muchos), este pobre murciélago opina que uno puede reírse de casi todo. La risa es sana, dicen, aunque a veces la amargura se nos cuele en la receta. Sólo es cuestión de encontrarle la gracia al asunto, de buscar ése ángulo, ésa perspectiva.
La comedia nos hace reflexionar sobre nuestras debilidades, sobre el patetismo, la injusticia y la crueldad del hombre. Y la risa, cuando es espontánea, puede convertirse en lucidez, amigos míos.
Al menos así lo veo yo.
Pero me dejo ya de metafísica para dejaros el relato de la semana. Aquí lo tenéis:

"Llevo veinte años vendiendo coches.
¿Y para qué?
Para que mi mujer me eche y meta a otro tío en la casa que yo me he matado a pagar. Me sabe mal por el chaval, que no tiene la culpa, pero lo que es yo no les vuelvo a pasar ni un duro.
He pensado en varias estrategias.
La primera es tirarme por el balcón.
Pero resulta que el cuchitril donde vivo ahora no tiene. Y aunque lo tuviera; es un entresuelo. Acabaría con los huesos rotos, hecho polvo en el hospital. Y odio los hospitales. Huelen raro y no se puede fumar.
Siempre podría subir al terrado (que es comunitario), y probar desde allí, pero la verdad es que desde que vivo sólo tengo un vértigo de tres pares de cojones.
Luego está el tema de las pastillas.
Pero sólo me quedan un par de aspirinas, y con eso apenas si me quito el dolor de cabeza de la resaca. Además, hoy es domingo y ponte tú a buscar una farmacia de guardia a estas horas.
También podría abrirme las venas en la bañera mientras me doy un baño calentito, que dicen que ni te enteras.
Lástima que esta mierda de piso sólo tenga ducha, y bien pequeña, por cierto, que para usar la esponja tengo que ponerme a la pata coja.
Veinte años vendiendo coches, me cago en Dios. Que se dice pronto. Pero para decirlo han pasado los veinte, uno detrás de otro. Y eso al final se nota.
Lo que más me jode no es esta puta vida, sino que nunca soy capaz de cumplir con lo que me propongo. Me pasa desde bien chico.
Que al final ni me mato, ni dejo de pagar la pensión a esa zorra, ni na de na.
Reconozcámoslo: como suicida soy una mierda.
Pero si me dices las letras de tu matrícula, fijo que sé cuántos años tiene el carro".
DESCARGA EL RELATO COMPLETO CLICKANDO AQUÍ:
Colaborad.
Dad a conocer a este murciélago bastardo, ávido de fama y fortuna.
Después, cuando esté en la cima podréis decir: "gracias a mí ha llegado donde ha llegado".
Y será cierto.
Volved pronto, amigos míos. Los días pasan volando, sobre todo al llegar a su fin, pero aquí me encontraréis siempre con...
¡UN CUENTO A LA SEMANA!
lunes, 25 de agosto de 2008
RELATO 14: "CARROÑEROS"
Y esta semana, siguiendo con mi serie "LA MUERTE EN BREVE", le toca el turno a la fábula.
Personalmente no suelo tratarla demasiado, pero me encanta leerla. Cuando una fábula está bien pensada es una delicia. Porque la fábula es un género cerebral. No intervienen las vísceras, hay algo que expresar, una moraleja o una enseñanza normalmente, y todo tiene que estar bien medido y atado para que el relato cumpla su cometido.
A lo mejor por eso no suelo tratarla: No me gustan demasiado las moralejas, y, aunque me pienso bien los argumentos, me dejo llevar bastante por el instinto.
Los murciélagos somos así, dos terceras parte de cerebro y una de corazón en la vida real, y a la inversa cuando estamos delante de un teclado.
En fin, no os suelto más chorradas. Ahí va eso:
"Los primeros en acudir al olor de la carroña fueron los buitres.
-¿Quién viaja a lomos de los vientos, sin desfallecer, patrullando siempre?- corearon-. ¿Quién se merece este festín?
Y se lanzaron sobre la carne.
Al poco llegaron un par de chacales, y se ganaron un hueco a dentelladas y empujones.
-¡Apartad cretinos!- amenazaron-. ¿Quiénes son los más astutos? ¿Quiénes se orientan por vuestro vuelo para robaros el banquete?
E hincaron el diente.
Pero apareció la hiena al trote, y tanto chacales como buitres retrocedieron, pues sabían que no convenía tenerla por enemiga.
-¡Fuera de aquí, miserables!- se burló-. ¿Quién tiene la mandíbula más potente y el sentido del humor más endiablado? ¿Quién se ríe de vosotros?
Y dio el primer mordisco.
Y, por fin, llegó el león. Y con dos potentes zarpazos ahuyentó a la hiena, a la que doblaba en tamaño y fuerza, y también a los chacales y a los buitres.
-¡Largo de aquí, condenados!- rugió-. ¿A quién teméis más que al hambre? ¿Quién es el más poderoso? ¿Quién es el Rey?
Entonces, un gusano que se revolvía entre el polvo, harto ya de escuchar fanfarronadas, levantó la cabeza y, con una gran sonrisa, dijo:
-Quién ríe último ríe mejor".
Bueno, no es para romprese demasiado la cabeza, desde luego, pero espero que os haya gustado.
Ya sabéis que si es así, os agradecería que pasárais el relato a todos vuestros conocidos. Para eso los podéis descargar ¿no?
Y sí, prometo no estar tan tétrico la semana que viene.
Prometo sacaros una sonrisa con la próxima historia. O al menos intentarlo.
No me odiéis por ser malvado. ¡Soy un murciélago!
Os espero, aquí en mi cueva, afilándome los colmillos, con...
¡UN CUENTO A LA SEMANA!
martes, 19 de agosto de 2008
RELATO 13: "LA FE QUE LLEGA"
Hoy os abro las puertas de mi cueva para seguir con el tema de los relatos breves.
Y lamento decir que, puesto que sigo con mi serie "LA MUERTE EN BREVE", esta vez me voy a poner algo tétrico.
Y es que esta semana le toca el turno al terror.
El terror es un género con sus propias reglas. Reglas que los aprendices de narrador deben ir descubriendo poco a poco. Desde luego, si es un género que no te gusta, entonces probablemente no te apetezca escribir sobre ello, aunque nunca se sabe. A mí me encanta la ciencia ficción, pero suelo escribir sobre cosas más mundanas. Uno nunca sabe que tipo de historia será la próxima en nacer de su tortuosa cabezota. Uno no elige la historia, la historia llega y uno la desarrolla como puede. al menos así es la mayor parte de las veces. Aunque ya se sabe que en este oficio no hay nada seguro.
Así pues, si quieres escribir una micro-historia de terror ¿qué debes hacer?
En primer lugar explorar tus miedos. ¿Qué te asusta? ¿Qué es capaz de hacerte huir del dulce Morfeo cubierto de sudor frío? Piensa en ello. Luego esa historia que está a punto de nacer dentro de tu tortuosa cabezota tomará forma. Seguro que podría ser diferente, pero ahora se disfrazará con tus miedos.
En fin, que ahí va eso:
La fe que llega.
"Estaba llenando la bañera mientras la niña jugaba, sentada en el suelo del lavabo. Explicaba a su muñeca el cuento de los tres cerditos, chapurreando con aquella lengua de trapo. Iba por la segunda casita, derribada a soplidos, cuando sonó el timbre del teléfono. Lola fue a cogerlo, no fuera a ser Adolfo que llegaba tarde del trabajo otra vez.
Tras el “diga” de rigor se sucedieron un par de segundos de silencio.
Luego una voz pastosa y profunda dijo:
-Tu hijita se está ahogando.
Lola corrió al lavabo, pero no llegó a tiempo.
A los treinta y dos descubrió que volvía a creer en el Coco".
Bueno amigos, espero haberos hecho pasar un pequeño mal trago. Si es así, ya sabéis que me encantaría que pasárais el relato a todos vuestros amigos. Si no, que también podría ser, os doy permiso para cagaros en mis muertos.
El murciélago pide perdón, y también lo concede. El murciélago es generoso y mezquino.
Y os quiere.
En todo caso, os espera aquí muy pronto. Pasad, pasad. Tendré listo...
¡UN CUENTO A LA SEMANA!
miércoles, 13 de agosto de 2008
RELATO 12: "AQUEL TUFILLO"
Hoy me he levantado pronto, a pesar de mi naturaleza nocturna, porque estoy de vacaciones otra vez (lástima que sólo sea una semanita) y quería aprovechar el día escribiendo, leyendo, ver alguna película, beber cerveza y hacer algún pincho de tortilla en el bar de la esquina. Son muchas cosas y muy poco tiempo, así que aquí me tenéis.
Y seguimos con los relatos breves, casi microrelatos. A medida que vaya pasando el tiempo iré colgando los más breves, pero suelo sentirme cómodo en estos medios formatos.
A los principiantes aconsejaría, siempre desde la humildad de un murciélago cinturón amarillo de escritor, que si queréis practicar el género del relato breve o del microcuento, escojáis un tema. Las ideas no llegan porque sí, a menos que las inspire un hecho, una situación vivida, una anécdota escuchada... o a menos que forcéis el cerebro a meditar. Este es el objetivo. Si elegís un tema sobre el que pensar seguro que se os ocurrirán varias ideas sobre las que escribir. Aprovechadlo, sacadle le partido a eso. Da igual que al principio cueste, id al grano, las palabras justas, lo importante es la idea, no la prosa. Recordad aquella metáfora del maestro, ya señalada en uno de mis posts: buscad el efecto devastador de un puñetazo. Pensad que sois boxeadores de las letras. El lector es el contrincante. Hay que dejarle KO. O al menos que se tambalee un poco.
Pues bien, el relato que leeréis ahora fue escrito para una pequeña serie que titulé: "LA MUERTE EN BREVE". Como habréis deducido, hablaba sobre la muerte... desde diferentes puntos de vista. Este puede ser uno de los temas a elegir, pero hay muchas otras posibilidades. Yo mismo tengo más series, como "LA CULPA EN BREVE", o "EL MITO EN BREVE".
Todo depende de lo queráis hacer. Seguid mi consejo o no lo sigáis. Sólo intento expresar, de una forma llana, lo que, poco a poco, he ido aprendiendo sobre este oficio.
Y no me extiendo más. Aquí tenéis mi relato breve. Lo cuelgo completo, como el anterior, pero podéis descargarlo en PDF, como siempre. Y como siempre, os recuerdo que, si os gusta, el único pago que os pido es que lo enviéis a un amigo. Echad un cable a este pobre murciélago egocéntrico.
AQUEL TUFILLO.
"Hacía ya años que venía percibiendo un tufillo rancio. Llegaba en vaharadas. Penetraba sus fosas nasales para estremecerle con la duda de sí era él el que lo despedía, y luego desaparecer sin más, dejándole confuso. Pero no podía ser. Él se duchaba a diario, se lavaba los pies y los sobacos y utilizaba abundante desodorante. No era un guarro, cumplía con las normas de higiene establecidas por la sociedad.
Y sin embargo el tufo venía de vez en cuando, y él notaba que en esas ocasiones la gente se le acercaba lo menos posible. En el metro no tenía problemas de espacio, los compañeros de trabajo le evitaban en la sala del café, su jefe no le daba los buenos días, y le parecía que las secretarias giraban la cara al pasar él, como protegiéndose de su olor corporal. No es que le importara demasiado, pero la duda iba creciendo en su interior.
Un día acudió al médico para hacerse una revisión y ver si descubría de una vez la causa del aquel tufillo. Por supuesto se cuidó mucho de comentar nada al doctor, no fuera a ser que le tomara por un loco.
-No hay pulso- dijo el doctor.
-¿Qué quiere decir?- preguntó él.
-Que está usted muerto, caballero.
Que importante es, pensó, que en algún momento alguien te abra los ojos y te diga la verdad.
Y se convirtió en polvo allí mismo, sobre la camilla".
DESCARGA EL RELATO COMPLETO CLICKANDO AQUÍ:
Pero os espero pronto con...
¡UN CUENTO A LA SEMANA!
lunes, 5 de mayo de 2008
CUENTO 1: PRISIONEROS
PRISIONEROS.
Si estás prisionero mucho tiempo desaparece todo tema de conversación, pensaba ella. Aunque estés encerrado con el amor de tu vida
- Tengo que salir de aquí. No soporto más este hastío- dijo al fin.
- Estás loca- repuso él, sinceramente preocupado.
- Prefiero morir libre a seguir viviendo cautiva en una estrecha celda.
Y, a pesar de las súplicas de su amante, cogió impulso y saltó con todas sus fuerzas allá afuera.
Un segundo antes de que todo acabara sintió compasión por su compañero, que lloraba dentro de la pecera.



